No eres un monstruo: un poema exclusivo

¡Hola a todos! 😀 Espero que estén bien. Hoy traigo un poema de un poemario muy especial para mí, Lo que nunca (te) dije por miedo. Lo estoy publicando de manera TOTALMENTE GRATUITA aquí, y únicamente en esa plataforma, por lo que pienso que deberías considerar seguirme allí 😉

 

Lloras y las lágrimas te escuecen la piel

como si fuera material radiactivo.

Intentas tranquilizarte dándote un abrazo, pero

lo único que logras es apuñalarte por la espalda.

Hay una sola persona que te está volviendo loco,

que te está gritando día y noche,

que no te deja en paz.

Rompes el espejo porque ya no lo quieres ver,

porque lo odias, porque no puedes no odiarlo.

Te parece imposible que exista un ser tan cruel,

pero aunque sabes que lo que más necesitas es

flores, abrazos y sonrisas,

no puedes dejar de darte gritos,

espinas, oscuridad y veneno.

 

El dolor es insoportable, lo sé,

sobre todo porque quien lo causa debería cuidarte

(y no ser quien más te hace daño).

No encuentras manera de detenerlo,

de detenerte,

de dejar de ser tan cruel contigo mismo…

pero (a pesar de todo eso),

si hay algo de lo que estoy completamente seguro,

(aunque no me creas)

es que no eres un monstruo.

 

La tristeza es un lente empañado, un cristal sucio,

un telescopio dañado que no te permite ver bien.

No ves bien la vida, no ves bien el espejo.

No puedes ver nada como realmente es…

pero aunque te cueste creerme: no,

la tristeza no te convierte en la tormenta,

en los truenos, en los rayos, en el

motivo por el que los niños pequeños

salen corriendo a abrazar a sus mamás.

No te convierte en la espina que hace sangrar.

No te convierte en el humo que

no deja que otros respiren.

 

(La intoxicación no se debe a ti.

No te estás muriendo porque

tú mismo te estás matando.

No eres quien realmente te está dando el veneno.)

 

(En caso de no entenderlo:

no,

no eres un monstruo.

 

Solo estás triste.)

 

Lee más poemas exclusivos aquí 😉

Seré honeste: este ha sido uno de los poemas más difíciles de escribir en toda mi vida. Aproximadamente a mis 16 años comencé a autolesionarme debido a una enorme depresión en la que caí, y tras finalmente dejarlo me odiaba tanto que cada día era una tortura. Me sentía como un monstruo por haberme herido. Ha sido un largo camino hacia la aceptación, amor y comprensión propia desde entonces… un camino que a veces tiene demasiados obstáculos, o que parece demasiado complicado de atravesar.

Si has pasado o estás pasando algo similar, solo quiero decirte algo: la depresión y la tristeza ciegan. No te dejan ver bien, pensar bien, actuar bien. No eres ni fuiste un monstruo por herirte; estabas triste, estabas mal, y era lo que sentías que te iba a ayudar. Pero maduraste, avanzaste, y te diste cuenta de la verdad: las autolesiones no ayudan.

Así que lo único que puedes hacer de ahora en adelante es mejorar, no mirar atrás (ni siquiera para odiarte), y en cambio trabajar en ti. Amarte. Aceptarte. Respetarte, animarte y ser tu fan número 1.

Las cosas mejorarán, lo prometo. Debes darles tiempo. Y, mientras tanto, no herirte ni verbal ni físicamente (nunca más) 😉

 

Gracias por leer. Recuerda que, si te gustó el poema, puedes compartirlo en tus redes sociales, al igual que seguirme en las mías 😉 Las que más uso son Instagram, Twitter, Facebook y Tumblr.

Recuerda que ya puedes adquirir ¡Felicidades! Es un chico 😀 Y descargar un fragmento gratuito de él.

 

Les ama, Violet Pollux ❤

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