Libertad se escribe con sangre – Protesta de un poeta venezolano

Imagen de aquí 😀

¡Hola a todos! Espero que estén teniendo una linda semana. He estado perdide estos últimos días porque el gobierno de mi país no ha querido que me entere de lo que sucede y por ello ha estado saboteando el internet, de forma que se me ha hecho imposible conectarme. Sin embargo, no se preocupen; he estado bien, dentro de lo que cabe.

Iré al grano: soy poeta. Mi forma de expresarme es a través de las letras y, si bien sé que un poema no hace demasiada diferencia en esta crisis que estamos viviendo, es mi forma de expresar mi inconformidad con el gobierno, con la dictadura, con este régimen de muerte y odio.

En mi casa las cosas han estado muy difíciles (hay días que hasta ni como por la crisis. ¿Sabían que así están las cosas en Venezuela?) y no hablar al respecto me parece una falta de respeto a todos esos venezolanos que han salido a luchar por la libertad del país y no han regresado a sus casas porque los títeres del gobierno los han matado.

Esta es mi opinión, lo que pienso sobre estas marchas, las protestas, las manifestaciones, y sobre la falta de honor que tienen los militares al matar a su propio pueblo. Espero que me disculpen si ofende a alguien pero, como dicen por ahí, el arte es solo arte 😉 

 

Libertad se escribe con sangre

dicen que amanecerá y veremos pero

algunas noches son tan largas que

se sienten como que nunca amanecerán,

que esa será la realidad para

siempre,

que no hay nada más que eso

y que nunca más lo habrá.

 

da miedo que pasen las cosas,

que haya fuego, que se alcen las voces, pero

si no se alzan hoy, no se alzan nunca.

si no hay fuego hoy, nos quemaremos para siempre.

si no luchamos hoy, el castigo será eterno.

 

y cómo duele escribir libertad con sangre,

con lágrimas, con vidas de inocentes, pero,

qué hermosa es cuando la disfrutas

porque tú también batallaste por ella.

 

temo dormir y que al siguiente día

todo siga como si nada hubiera pasado,

como si los inocentes no hubieran muerto,

como si a los valientes no les hubieran disparado,

como si a los frágiles no los hubieran roto más,

como si todo siguiera en orden cuando

nada lo ha estado desde hace años y,

en su lugar, sí una bandera ceñida de sangre.

 

el gobierno nos ama y por eso

envía sus tanquetas, sus armas, sus misiles contra nosotros,

para darnos un beso de buenas noches,

una de la que no quiere que despertemos.

nos quieren silenciar, nos quieren hundir,

pero son ellos quienes se han hundido

en sus propias mentiras, en su desgracia,

en su maldición de tiranos egoístas

a los que el pueblo odia porque es imposible no hacerlo,

a los que todos odian porque asesinan a quien solo

quiere vivir con libertad.

 

el himno finalmente está haciéndose sonar.

no en altavoces, no en celulares:

nos late en las venas, en la adrenalina,

en las ganas que tenemos de salir a las calles

y recuperar lo que nos pertenece:

nuestro país.

estamos hartos del miedo, de las desganas,

del ¿y qué pasa si no regreso en la noche?

 

quizá hace miles de noches dejamos de regresar

cuando este maldito tirano nos convirtió en zombies sin cerebro,

cuando nos lavó la mente y nos puso un disfraz,

y nos hizo creer que vivíamos en un teatro que él mismo

controlaba.

ya no quiero ser un títere. ya no quiero dictadura.

ya no quiero temer decir la verdad con

la amenaza de un arma o unos barrotes a la espalda.

ya no quiero temer ir por la calle y que me maten por

unos centavos.

ya no quiero temer vivir solo

porque lo hago en este país.

 

lloramos en tricolor. nuestras estrellas se volvieron

palomas que anhelan volar con libertad.

los militares nos apuntan, nos matan, nos callan,

a nosotros que somos como ellos,

que luchamos por lo que ellos, cobardes,

no se atreven a pelear.

 

las calles están sumidas en fuego,

tal como las almas de los venezolanos

por años y años de una dictadura

vestida de roja, de muertes, de mentiras.

camiones verdes por doquier, marionetas verdes,

cerebros verdes, sosteniendo sus fusiles por las calles

mientras en los bolsillos tienen comida y todo eso

que a los inocentes que quieren libertad

les falta.

juraste defenderme y hoy me asesinas.

prefieres tu boca llena antes que

la libertad de tu nación entera.

maldito sea el soldado que apunta a su pueblo con su arma,

y maldito sea el que pudiendo hablar calla por miedo a

una cárcel, a no tener, a que le quiten una bolsa de comida.

 

el insomnio lleva nombre y tres colores,

unos que se levantarán sobre toda esta tragedia porque

su gobernante pronto caerá,

y con ello, ella renacerá.

 

el pueblo habla, ¿por qué no escuchan?

acepten la realidad y devuélvannos lo que es nuestro.

gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó,

seguid el ejemplo que Caracas dio.

gritemos con brío, muera la opresión.

venezolanos: la fuerza es la unión.

 

guerra civil, militares contra el pueblo.

¿nos temen, nos tienen lástima o

nos van a matar porque hacemos lo que ustedes no?

¿nos hieren porque somos muy valientes o

porque no quieres que te quiten la comida que a nosotros,

los civiles que juraste defender,

nos han robado?

no sean hipócritas y abran los ojos:

ustedes también son marionetas.

los controlan tanto como a cualquier otra pieza

de su ajedrez de sangre, de falsedades, de injusticia.

podrían apuntar a otro lado y

cumplir con el pacto que hicieron con honor,

pero prefieren tener la boca llena y los pies en un carro

antes que delatar a quien te ha dado de lo robado,

a quien de ahora eres cómplice,

por ser tan estúpido como él o más.

 

los diálogos no tienen sentido

cuando se hacen con paredes que no escuchan,

que solo imponen.

hablar con el titiritero es absurdo.

dile que ya no quieres ser su títere y

entiende: lo que tienes que hacer es quitarle

la corona. sin ella, ya no gobernará.

sin pueblo que lo escuche, ya no podrá

mandar.

 

pedimos ayuda y te burlas de nuestra hambre.

¿qué clase de padre tan cruel tienes que ser

para dejar a tus hijos morir porque odias verlos

felices?

ya no me compres con una bolsa de comida;

dame un trabajo y pescaré el pez yo mismo.

no me quites las oportunidades porque te da

la gana. déjame vivir, porque me lo merezco.

déjame ser feliz porque

no tienes derecho a quitarme lo que ni siquiera es

tuyo.

 

no he visto más que tu miseria, tu desgracia, tus mentiras

en todo lo que llevo de existencia.

déjame vivir, déjame comer, déjame tener sueños,

un futuro, esperanza, una familia.

mis hermanos mueren, mi línea sanguínea se reduce.

se muere por ti, porque tú la matas

y luego pretendes comprarme con un pedazo de carne como

si mi dolor tuviera precio, como si lo que causas no importara

porque me das un premio de consolación.

 

no quiero tu premio de consolación.

quiero que te vayas. que nos dejes ser libres.

que no me dé miedo salir a la calle porque

podría ser el último Dios te bendiga de mi mamá,

porque si tengo un teléfono soy un blanco fijo,

porque si hablo soy un fascista apátrido que odia

su país cuando en realidad me atrevo a decir lo que

todos los tricolores sentimos:

no. más. dictadura. no. más. represión.

no. más. miseria.

 

la red está en el suelo; no quieren que

sepamos nada. nos tapan los ojos con cristales

a través de lo que se ve todo lo que hacen,

aunque no lo entienden, porque creen que somos

tontos.

más tonto serás tú que crees que con una bomba me silencias,

al igual que a todo el pueblo

que está cansado de tu gobierno de ilusiones huecas.

 

no tengas miedo de mancharte las manos.

los partos son dolorosos pero

al final la nueva vida lo vale.

no temas a que te quiten algo:

ya te lo han quitado todo.

parece difícil y lo es, pero

alguien tiene que empuñar la espada,

alguien tiene que alzar la voz,

alguien tiene que convertirse en Bolívar y atreverse

a libertar esta bandera de una vez por todas.

 

noche larga. humo, luz y sangre.

3 am. espera eterna.

esperanza puesta en el amanecer.

imposible dormir por las ansias, por la preocupación de

más muertes de inocentes, de más tanquetas asesinas,

por el anhelo de

libertad,

 

y solo esperamos que un hombre sea lo suficientemente valiente

para decir tan pronto como esa valentía le vuelva: “bien:

ya no desangraré más

a su país.

sean libres, venezolanos.

sé libre, Venezuela.”

 

Este poema pertenece al poemario “Extraño mi casa”, disponible en tiendas digitales (de forma paga) y también de forma totalmente gratuita en Wrixy.com/violetpollux. Te invito a leer allí el poemario 😀 Pienso que te gustará

 

Seré honeste: mientras escribía este poema me sentía culpable por solo escribir mientras veía que mi país se desangraba. Sin embargo, hoy en día lo miro y pienso que quizá este también es un granito de arena: atreverme a decir lo que pasa en el país y no actuar con indiferencia, como si nada estuviera ocurriendo.

 

Miles de gracias por leer. Los amo como no tienen idea.

Si te gustó el poema, puedes compartirlo para que llegue a más personas 😉

Y fuerza, mi Venezuela.

Te ama, un poeta venezolano.

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